martes, 30 de octubre de 2012

Personas sordas… hablemos de inclusión"

Argentina - Hace muchos años, exactamente el 19 de septiembre de 1885, el Congreso de la Nación Argentino sancionó la ley 1666 que ordenaba la creación del Primer Instituto Nacional de Sordos, siendo la primera escuela dedicada a la educación de personas con discapacidad auditiva. Transcurriendo el tiempo, casualmente el 19 de septiembre de 1958 y por solicitud de la Asociación de Sordos de Ayuda Mutua de Buenos Aires, se decretó bajo la ley 10.901/58 el Día Nacional de las Personas Sordas para conmemorar la fundación de aquella primera escuela para sordos y brindar concientización a la sociedad acerca de las actividades de esta comunidad tan singular. Después de esta introducción les mencionaré lo que una alumna sorda expresaba: "En clases, al no escuchar, muchas veces no sabía qué debía hacer. Tenía que estudiar muchísimo pero igual no entendía nada. A veces le preguntaba a las maestras mis dudas, pero ellas tampoco entendían lo que intentaba decirles. Cuando hablaban yo no podía seguirlas porque decían muchas cosas muy rápido y leer los labios resulta muy difícil". Éste es el sentimiento de muchos alumnos sordos, que igualmente no se sienten comprendidos en el sistema educativo porque, convengamos, la escuela está diseñada para el mundo oyente. Cerca del 95% de los niños sordos nace en familias oyentes, y no tienen dentro de ella acceso a la lengua de señas, por lo que son las escuelas especiales y las asociaciones de sordos las que deberían acercarlo a su lengua natural. En esta última década las escuelas especiales dejaron de insistir en una educación estrictamente oralista, que prohibía el uso de la lengua de señas; el tratamiento era médico terapéutico considerando al alumno sordo como si fuera un paciente o enfermo. Pero gradualmente se han ido transformando en escuelas con un modelo social y con una postura bilingüe-bicultural, donde se respeta la lengua natural de las personas sordas, se centra en las capacidades del alumno y se lo considera un sujeto social. En la inclusión educativa, hay un equipo técnico de docentes que evalúa su trayectoria escolar y en los últimos años la función del intérprete de lengua de señas ha sido primordial para que el alumno pueda entender los contenidos de las diferentes asignaturas que se enseñan en la escuela común, donde los alumnos sordos son incluidos. Se puede decir que la sordera es una de las más graves discapacidades, ya que no sólo incide en la recepción de la dimensión sonora y el desarrollo de una comunicación auditiva-verbal sino que también afecta el desarrollo integral del niño: su evolución cognitiva, afectiva, social y espiritual, viéndose empobrecida por la dificultad de acceso a la estimulación ambiental que provoca la incomunicación. Lo que el niño sordo necesita es integrarse a un grupo escolar para aprender a comunicarse y a vivir experiencias sociales. Lo ideal es que la educación del niño sordo involucre a sus padres, hermanos y parientes, porque facilita la adaptación y favorece la interacción familiar. Lamentablemente debemos decir que algunos padres se acostumbran al asistencialismo del Estado, más bien que a pensar que su hijo llegará a ser una persona íntegra. Recordemos que las causas de la sordera, el grado de pérdida auditiva, el nivel lingüístico cognitivo, el compromiso de los padres y hasta la misma personalidad del niño sordo son algunos de los factores que marcan la diferencia: no hay dos sordos iguales. La inclusión escolar será positiva siempre que se den las condiciones necesarias en cada caso: el grado de discapacidad, el respeto por la diferencia, un proyecto de integración, profesores especialistas, intérpretes de lengua de señas, docentes comunes que acepten al alumno sordo, una escuela que sea abierta a la diversidad, etcétera. Cristian Giovanni Díaz, DNI 18.692.126 Profesor de sordos e hipoacúsicos Intérprete de lengua de señas argentina Roca http://www.rionegro.com.ar

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