lunes, 9 de enero de 2012

La sordera de Ludwig van Beethoven marcó sus tres periodos musicales


Ludwig van Beethoven, uno de los compositores más importantes de la historia de la música, desplegó su arte y maravilló a Europa en el siglo XVIII y XIX. Sufrió lo peor que le puede pasar a un músico: quedarse sordo.



La revista especializada British Medical Journal acaba de publicar un interesante estudio hecho por científicos de la Universidad de Amsterdam que relaciona los tres periodos de su espléndida obra con la evolución de su sordera. Han centrado el estudio en los cuartetos de cuerda.

Esta delicia sonora es producto de además del talento innegable de Beethoven, de un oído sano. En su primera etapa Beethoven utilizaba todos los tonos que se le antojaban.

Hasta que la enfermedad debutó con la pérdida de la capacidad para escuchar los sonidos agudos. A medida que progresaba la dolencia el músico empezó a usar notas de frecuencia media y baja porque eran las que mejor podía manejar.

Un detalle interesante que resaltan los científicos es que no es imprescindible escuchar todas las frecuencias para poder utilizarlas en una composición.

Beethoven podía componer sobre el papel e imaginar las notas, escucharlas en su cabeza. De hecho cuando ya oía mal se aseguraba de no tener un piano en la sala donde estaba componiendo para no tener la tentación de tocar lo que estaba escribiendo hasta que lo hubiera terminado, no quería desesperarse al escucharlo. Por su sordera le sonaba fatal.


Por correspondencia

Los detalles sobre su sordera es información extraída de su correspondencia. La primera referencia a su sordera data de 1801, cuando tenía 31 años.

Afectó primero a su oído izquierdo y luego se extendió a ambos, comenzaron los acúfenos (es decir, una sensación de campaneo o de zumbido en los oídos), le costaba entender los que los demás decían cuando hablaban si varias personas hablando a la vez.

A los 42 años ya había que hablarle a un volumen muy alto, llegó un momento en el que usaba trompetillas para amplificar los sonidos, pero llegó un momento en el que Beethoven empezó a comunicarse mediante escritos.

A partir de 1825, a los 55 años, no hay ninguna evidencia que indique que Beethoven podía entender una conversación hablada así que los científicos asumen que la sordera por aquel entonces era total.

Sordo, Beethoven empezó a componer por dentro, en su cabeza, escribiendo en papel e imaginando los sonidos. Los músicos dicen que tocar las piezas de su último periodo es como escalar el Everest en comparación con las de primer periodo que eran algo así como subir una colina.

La libertad formal que se tomó Beethoven en su última etapa hace a su música más bella de lo de por sí es.



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