viernes, 24 de junio de 2011

El terremoto va por dentro


No pueden oírla, pero la sienten en cada centímetro de su piel. Las personas sordas disfrutan con la misma intensidad de la mascletà


No pueden oírla, pero la sienten en cada centímetro de su piel. Las personas sordas disfrutan con la misma intensidad de la mascletà. El estruendo de los petardos al estallar, para ellos es una vibración que les recorre todo el cuerpo y les pone la piel de gallina.

P. ALBEROLA ¿Qué pasa si a una mascletà le quitas el ruido? Puede que para muchos carezca totalmente de sentido, pero las personas sordas disfrutan con la misma intensidad un espectáculo en el que el sonido es el principal ingrediente.

Los miembros de la Asociación de Sordos de Alicante no faltan estos días a la cita de mediodía en Luceros. El martes quedaron para ver el disparo de la pirotecnia El Portugués seis de ellos: Ignacio Bernal, Agustín Garri, Joaquín Russo, Susana Martínez, Josefa Sánchez y Carolina Galiana.
Colocados en círculo en la avenida de Alfonso El Sabio, muy cerca de la Plaza de Luceros, iban comentando como cualquier otro grupo de amigos, pero en su caso a través de la lengua de signos, el discurrir de la mascletà: si era lenta, fuerte, si les gustaba o si les parecía floja. Ana Trillo, intérprete de lengua de signos permitía la comunicación entre ellos y los periodistas que les acompañábamos. "Nosotros la vivimos de una manera diferente, aunque con la misma emoción", explicaba Joaquín Russo. "Una persona oyente siente automáticamente el ruido de un petardo al estallar y eso es lo que más les gusta de la mascletà. Para nosotros eso se traduce en una vibración que, desde los pies, te va subiendo por todo el cuerpo y te pone los pelos de punta y la carne de gallina, es algo muy emocionante aunque no la oigamos".

Taparte los oídos y ponerte una mano sobre la barriga te permite sentir el cosquilleo de lo petardos al estallar y tener una sensación similar a la manera en la que una persona sorda vive una mascletà.Conforme ésta iba subiendo de intensidad Joaquín y sus compañeros saltaban al compás del estruendo y "aplaudían", levantando los brazos y girando las manos, para demostrar que el terremoto final les había gustado.
"Como cada año me siento emocionado de venir a Luceros. Me encantan las Hogueras y, en particular la mascletà. He nacido en Alicante, he vivido toda mi vida aquí y nunca falto a la cita con la Fiesta", explicaba Agustín Garri.
"Es un sentimiento muy particular. Asistir a actos como éste significa que podemos participar en la Fiesta igual que el resto de alicantinos. No hay ningún tipo de diferencia", señaló al término del espectáculo Carolina Galiana, vicepresidenta de la Federación de Sordos de la Comunidad Valenciana y Coordinadora Política de la Agencia Provincial de Alicante.

Para Galiana, la Fiesta debería tenerles más en cuenta. "Además de visualmente, nosotros sólo la podemos sentir a través de la vibración que provocan los petardos al estallar. Si estuviéramos más cerca podríamos disfrutar al máximo de la mascletà. Creo que el Ayuntamiento ha habilitado una zona para que los discapacitados en general puedan contemplar mejor este espectáculo que se disfruta, por lo menos para nosotros, cuanto más cerca estás".

Por lo demás, la vicepresidenta de Fesord asegura que se sienten perfectamente integrados en las fiestas grandes de Alicante. "Además de la mascletà, vamos a ver los monumentos, asistimos a la cremà, a la banyà y, después de Hogueras vamos a ver los castillos de fuegos por la noche al Postiguet, todo igual que una persona oyente".

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